Laboratorio archivo paricutín

aproximaciones al archivo

Proyectos realizados por los participantes

Mariana Ruíz

Esta obra parte del análisis del estudio Petrology of Parícutin Volcano, Mexico, publicado por Ray E. Wilcox en 1954 por el U.S. Geological Survey. A partir de este documento se realizó una revisión de los minerales identificados por Wilcox en las distintas etapas del volcán —desde
la cristalización del magma hasta los procesos de oxidación y alteración superficial— para seleccionar pigmentos cuya composición química correspondiera con las especies minerales descritas en el estudio.
En la matriz volcánica, Wilcox identifica minerales opacos como magnetita (Fe3O4) e ilmenita (FeTiO3), formados durante la cristalización del magma, responsables de los tonos negros y grises del paisaje basáltico. Entre los óxidos secundarios se encuentra hematita (Fe2O3), producto de la oxidación del hierro, que genera los matices rojizos visibles en las escorias y cenizas. También describe apatita (Ca10(PO4)6(OH,F,Cl)2) como mineral accesorio, presente en pequeñas proporciones dentro de la masa ígnea, y zircon (ZrSiO4), identificado en inclusiones de xenolitos arrastrados por el magma. En zonas de alteración se consideran además minerales hidratados como goethita (FeO(OH)), que aportan tonalidades ocres y amarillentas, y silicatos secundarios de hierro y magnesio, formados por procesos hidrotermales posteriores a la erupción. Con base en esta información, se seleccionaron pigmentos minerales naturales y comerciales cuya composición corresponde directamente con las fases descritas por Wilcox: magnetita, óxidos de hierro rojos y amarillos, dióxido de titanio, apatita, zircón y tierras volcánicas ricas en sílice. El resultado se presenta en una tabla comparativa donde cada pigmento se vincula
con su fórmula química, su equivalente petrográfico y la etapa del proceso volcánico en que aparece. Este estudio busca poner en diálogo la observación científica y la experiencia material. Al trasladar los datos petrográficos a una paleta pigmentaria, se propone una lectura del paisaje volcánico en términos de color, transformación y tiempo geológico: una manera de volver visible la relación entre la composición mineral del Paricutín y las huellas cromáticas que la erupción dejó impresas en la materia.

El rezo perdido del Paricutín

El estudio Petrology of Parícutin Volcano, Mexico, publicado por Ray E. Wilcox en 1954, constituye uno de los registros más precisos sobre la composición mineralógica del volcán más joven del mundo. La lectura de este informe deja rastrear índices de distintos componentes minerales presentes en lavas, cenizas e incluso fumarolas. Deja también integrar y enlistar tanto elementos químicos aislados como formaciones de composiciones un tanto más complejas, presentes en forma de piedras o trazas. El impulso natural al acercarse a un texto como este parece ser seguir el camino que el mismo documento sugiere: agotarlo en un registro científico de lo medible y cerrado.

Sin embargo, aproximarse a un documento así implica un paso —muchas veces forcluido—: surcar los enredosos caminos de la materia que lo sustenta. La reactivación material de lo que describe un documento archivístico es un intento de devolver a la descripción científica una dimensión de lo sensible que, de cierto modo, siempre estuvo ya ahí. Lo sensorial, primera forma en la que nos las hacemos con la materia a nuestro alrededor, deja entrever un terreno para una significación que no ha sido ya cifrada anteriormente.

La pregunta por los vestigios materiales es también una pregunta por los vestigios sensibles. Si aceptamos al paisaje como un lenguaje a decodificar, la huella que este deja inscribir en la materia nos es accesible, de buenas a primeras, mediante la sensación. Si, además, tomamos por cierta la idea de que todo archivo nace de, y se preserva en, un registro material, podríamos pensar en llevar esta idea al archivo del paisaje mismo. No sólo conservar datos, testimonios o documentos, sino restituir o reinventar la experiencia sensible que los originó. La apuesta de trabajar, sí, con la palabra pero también con la materia, es dar cuenta de este resto, a menudo pasado por alto, en nuestro encuentro con el material de archivo.

Volver a Petrology of Parícutin Volcano in Mexico no como registro analítico, sino como una suerte de cartografía cromática, es un movimiento para mostrar la densidad sensible en un registro que fue pensado para abstraerla: cuestionar los dualismos de la razón instrumental que opone materia y sentido. Acercarse a lo sensorial desde el registro científico implica habitar una zona de tensión: interrogar lo cuantificable desde lo que desborda la medida.

Frente a la voluntad de dominar o clasificar la naturaleza, permanecer con el resto sensible del archivo es una forma de recuperar el asombro y lo inexplicable.

Esta relectura material no busca desacreditar la ciencia, sino mostrar cómo el conocimiento, muchas veces a regañadientes y sin querer, deja ver su propio uso de operaciones sensibles y retóricas. La razón necesita de la metáfora y del cuerpo para sostenerse. Reactivar ese antecedente sensorial y material, y hacerlo el núcleo mismo del trabajo, intenta sacar ese presupuesto y ponerlo en primer plano: pensar la materia y el archivo mismo no como meros soportes cerrados del conocimiento, sino como fuente constante de significaciones abiertas. Si la medición quisiera agotar el sentido, este resurge en lo sensible: la materia del volcán continúa escribiendo paisaje incluso después de su erupción.

Mariana Ruíz 2025

Archivo Paricutín

Archivo Paricutin es una iniciativa de Circuito Estudio y Chak Tuun.

Realizada con el respaldo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), a través del Apoyo a la conformación y preservación de acervos cinematográficos.